Buscándote

La grandeza del hombre está en lo que queda, una vez extinguido lo que le confería brillo exterior.

Etty Hillesum

Un día, al pasar por una farmacia, recordé que había leído que a partir del quinto mes ya se le podía escuchar el ritmo de corazón con un fonendoscopio. Compramos uno sin dudar y pasamos largos ratos intentando escucharle. Era muy gracioso ver a Jesús afinando el oído mientras me acariciaba con el metal la barriga…

Sólo el futuro sabe si algún día lo sacaremos de la caja.